Semana Especial: Visita de Hugo y Diego

Los primeros amigos que vienen a visitarme. ¡OLÉ por esos valientes! Algunos de los componentes del Erasmus que se juntan en Uganda. Suena bien, ¿no? Este viaje traerá muchas entradas paralelas a este blog pero aquí va una pequeña historia de nuestro recorrido por el este y el sur del país.

Me encontré con los valientes a eso de las 22:45 en el Aeropuerto Internacional de Entebbe. Sam, Isa y yo fuimos a recogerlos. Charla, puesta al día, explicación de itinerario hasta que llegamos a Bombo Road, en Kampala, y un policía nos para:

  • Buenas Noches
  • Buenas Noches, repetimos todos.
  • ¿Carné de conducir?
  • Lo tengo en casa
  • ¿Pasaporte?
  • Lo tengo en casa
  • Se ha saltado usted un semáforo, no tiene identificación y ha desoído la llama de un agente de la autoridad.
  • No pensábamos que nos estaba usted llamando.
  • Le tengo que multar.
  • ¿Cuánto es?
  • 80.000 Shillings.

El pobre de Diego que tiene que poner 30.000 porque el resto de gente no llevábamos nada.

La mala noche para Diego solo acababa de comenzar. Después de un viaje nada cómodo, de tener que pagar un soborno, se dispone a dormir pero a Hugo le da por roncar como si no hubiera mañana. Los tres dormimos en la misma habitación y escucho a Diego hacer el típico ruido para callar a los que roncan (nik nik nik nik nik) y Hugo que parece que no lo escucha. Los nik nik nik nik, se mezclan con frases como Madre de Dios o sonidos como puffff. Tras unos minutos interminables, da con la tecla, le pone a Hugo la almohada en la espalda y se la quita cuando ronca, el ronquido para y se escucha un: Gracias a Dios, yo tengo que concentrarme para no soltar la carcajada que llevaba dentro.

Tras dormir menos de 6 horas, llegamos a Red Chilli para comenzar el viaje hacia Queen Elizabeth National Park. Por delante, un largo camino acompañados de tres noruegos, muy muy noruegos, lo que significa que sosos sosos sosos y una holandesa, bastante maja.

El viaje fue de lo más normal. Bastante largo, cansado en incomodo pero llegamos a RedChilli Safari Camp alrededor de las 17:00. Elegimos camas y nos vamos al bar a tomar unas cervezas.

La comida no andaba incluida pero eso con Diego y Hugo no supone un problema. Cogemos una navaja y abrimos embutido español en la misma y nos lo comemos con unas cervezas de acompañamiento.

Muy largo sería entrar en detalles de cada actividad que llevamos a cabo pero podemos decir que lo más destacable del paseo en coche por el Parque fue ver a dos leonas a punto de cazar a un pumba y tener hipopótamos a menos de 5 metros.

Diego, ¡Que te comen! 

El trekking con los chimpancés resultó matador. Se encuentran en una garganta de más de 500 metros de profundidad y, por lo visto, ese día estaban activos, así que tira para arriba, tira para abajo, cruza el río y atraviesa matorrales como si fueses un monaco más. Lo bueno de todo es que los vimos bastante tiempo y bastante cerca.

Es lo que tiene ver a tres españoles buenorros...

Al día siguiente, Lunes, fuimos a visitar a una comunidad de Mujeres que vive en Kagando (¡reíros coño!). Se trata de un grupo de mujeres que han sido maltratadas por sus maridos. Una ONG ha creado una cooperativa y el grupo nos dio la bienvenida con cantos y bailes. También contestamos e hicimos diferentes preguntas. La verdad es que resultó muy interesante.

 Con las Mujeres de Kagando

El mismo Lunes por la tarde nos montamos en un bote y recorrimos el Lago durante más de dos horas. En el bote pudimos ver multitud de elefantes, varios cocodrilos, varias especies de pájaros, búfalos, hipos etc. A la vuelta del bote, pasamos por la zona del parque donde se pueden ver cráteres volcánicos. La belleza del paisaje era impresionante, encima con la luz del atardecer acompañándonos.

 En el mirador de la Reina

Al día siguiente, salíamos hacia Lago Buynoyni, al sur del país pero no nos acostamos hasta que jugamos el desempate al UNO (jugamos todas las noches antes de ir a dormir) con la holandesa. Tristemente, como venganza por el mundial y a pesar de tratar (como buenos españoles) de hacer trampas, la holandesa ganó, hundiéndonos en la miseria durante…30 segundos, jejejeje.

El viaje de Kasese a Kabale lo dejo para otra entrada.

El Martes llegamos a Home of Eridisa en Kabale sobre las 18:00. Al día siguiente comenzábamos un itinerario en canoa por el conjunto de islas que conforman el lago. Pasamos una tarde genial en la terraza del Hostal. Primero jugando al UNO, luego disfrutando de una buena cena y luego conociendo a una pareja de americanos super majos, unas chicas canadienses super locas y a nuestra pareja de holandeses que nos acompañaba al Lago.

Nos teníamos que levantar a las 8 de la mañana pero entre las 5 cervezas de medio litro cada una y el chupito de vodka con Hugo, me acosté medio contento, levantándome con resaca considerable al día siguiente (quien te manda José)

La experiencia del Lago Bunyonyi resultó espectacular y matadora al mismo tiempo. Nos tiramos dos días cogiendo la canoa, llevándola nosotros (nuestros guias eran vagos no, lo siguiente) y entre trayecto y trayecto, ascensión a una isla para dormir en ella o, el último día, un trekking de más de ocho horas donde disfrutamos de unas vistas impresionantes y de una falta de energía preocupante para nuestra edad.

En la Canoa!

Con nuestros holandeses!

Al final del segundo día, Diego y Hugo se preguntaban porque habían venido a Uganda para sufrir, dolerle los brazos, estar quemados y nada descansados.

El mismo Jueves por la noche, cogemos un autobús nocturnor para Kampala (lo dejo para otra entrada). Llegamos a Kampala a las 6 de la mañana. Yo me fui a casa a hacer la colada y los valientes se fueron directos a hacer rafting a Jinja. La experiencia resultó genial por lo que me han comentado y podeis ver las fotos en el Facebook si quereis.

El viernes por la noche quedamos para cenar y salir un poco por Kampala. Despues de tanto movimiento, no aguantamos mucho pero sirvió para mostrarles como se las gastan algunas ugandesas, jejejeje.

El sábado, último día, resultó la jornada más tranquila. Llegué al Sheraton Kampala (Hotel donde se alojaron por un módico precio gracias a nuestra amiga María Luján) a eso de las 14:00 de la tarde. Disfrutamos de unos cocktails en el jardín del hotel con dos chicas que aparecen en la televisión de aquí sentadas en la mesa de al lado. (Al final, Diego se llevó la miradita eh!)

Después de las bebidas, les llevó a un mercadillo de souvenirs que conozco y de ahí a cenar a eso de las 18:00 de la tarde. Tras la cena, caminito hacia el Hotel donde me despido de los valientes a eso de las 20:30.

Sólo me queda añadir que fue una semana muy dura pero que la disfrutamos a tope. ¡Muchas gracias a esos valientes por venir!

Enfocando (ME!)*

13-03-2012

2 comentarios to “Semana Especial: Visita de Hugo y Diego”

  1. Vaya viaje. Cagontó, cuanto siento no haber podido ser un valiente más.

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