Lecciones de hipocresía: Corrupción en Uganda

A todos se nos llena la boca cuando hablamos de la corrupción que sufre África en general. La analizamos, la criticamos, la vemos como uno de las causas de la situación pésima que sufre el continente.

Estado en Uganda, he observado como la corrupción es parte de la vida diaria del país, como se trata en los medios de comunicación, como, cada persona, más o menos la practica.

Lo más gracioso (si es que se puede tachar de gracioso) es que los muzungus, aquéllos que vienen a dar lecciones de gobernanza y democracia, somos los primeros que nos aprovechamos de este sistema tan corrupto y que tanto detestamos (cara a la galería).

Dos ejemplos (cuyo protagonista soy yo)

El primero lo traté en mi entrada Ilegal en África. Si no llega a ser porque Peter tiene una amiga en inmigración, no consigo el sello de tres meses (válido de Enero a Marzo) con lo que hubiera tenido que pagar más de 3000 dólares de multa.

El segundo de los ejemplos, ocurrió el Sábado 10 Marzo. Sam (conducía), Isa y yo, íbamos a Kampala a recoger a Diego y Hugo para pasar el día juntos.

Necesitábamos gasolina así que Sam tuerce para meterse en la gasolinera. Lo malo es que eligió la entrada incorrecta, una boda boda se estrella contra el coche, el conductor y el acompañante salen volando.

En ese instante, salgo del coche, me preocupo por el estado de la gente de la moto. Lo primero que dicen: NO POLICE, NO POLICE, NO POLICE. Nosotros tampoco queríamos policía. Sam con el Carnet en USA, con el pasaporte en casa y encima la culpa del accidente fue nuestra.

Como aquí la gente parece que no tiene otra cosa que hacer, se acercan a ver lo que ha ocurrido. ¿Cuánto dinero? 300.000 Chelines (100 Euros) ¨¿Cómo?¨, les digo. No tenemos dinero aquí, mis amigos van a casa, cogen dinero y vuelven. Yo me quedo aquí con vosotros.

Los nervios que iban en aumento. Mirando que no viniera la policía, preocupado (creo que éramos los únicos que lo estábamos) por el estado de los accidentados y viendo como venía más gente, hablaban en luganda e, incluso, dos de ellos se metieron en el coche.

Tras instantes de espera, viene un hombre. ¨Alguien avisó a la policía. Dile a tus amigos que no paren aquí, que paren un poco más adelante¨. Eso les digo, pero el coche se queda sin gasolina y para en vez de más adelante, mas atrás.

Voy con el hermano del accidentado. Regatemos: 300.000. No, 200.000. No, te dije 300.000. De repente, se acerca un policía, le digo al hermano del accidentado que se vaya. El coche se quedó parado a 10 metros de una comisaria de policía.

Preguntas, Preguntas, Preguntas. Averiguan que hemos tenido un accidente. A tomar declaración.

Yo estaba muy nervioso y preocupado (no por mí sino por Sam que era el que conducía). El policía le toma declaración y le dice que ha provocado un accidente, no tiene carnet válido para conducir por el país y esta sin pasaporte. Toman parte del asunto y tienen que llevarlo a juzgado. Yo que lo escucho y no me lo puedo creer.

Peter vino al rato y habló con los policías. Tras unos interminables minutos, nos piden 300.000 por olvidar el tema.

Le damos el dinero, ponemos cara de niños buenos y nos vamos.

No seré yo, en mucho tiempo, quien critique la corrupción de los sistemas africanos. Me he beneficiado de el dos veces en menos de un mes.

¡Vaya mesecito!

Enfocando(ME!)*

18-03-2012

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